Desenterrado del yacimiento de Erlitou, en la ciudad china de Luoyang, se encontró un artefacto turquesa con forma de dragón que tiene una longitud total de más de 70 centímetros y está formado por más de 2.000 piezas. Los arqueólogos apodaron el artefacto el “Dragón de China”, de gran valor histórico, artístico y científico.